Colosio — El Universal

Salinas de Gortari habla sobre el asesinato de su ex cuñado José Francisco Ruiz Massieu, quien era secretario general del PRI en 1994

Texto Rogelio Cárdenas Estandía

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Un nuevo magnicidio estremece al país. El 27 de septiembre de 1994 es asesinado José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ex cuñado de Carlos Salinas de Gortari, con quien mantenía un vínculo estrecho. En febrero de 1995, en plena crisis económica y ya con el priísta Ernesto Zedillo en Los Pinos, Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente, es acusado y detenido como autor intelectual del crimen.

“Pepe —dice Salinas— era uno de los políticos más brillantes de su generación y un amigo entrañable también”.

– ¿Qué sintió usted cuando se enteró de su fallecimiento?

Como un golpe personal enorme y estrujante.

– ¿Dónde estaba usted cuando se enteró?

Estaba en Los Pinos en una reunión, trabajando.

– ¿Cómo era su relación personal con él?

Siempre era un placer conversar con él. Era brillante, era un lector voraz, que además tenía la capacidad de compartir lo que absorbía de los libros, lo que leía, con la experiencia de haber sido gobernador. Era un hombre lleno de cualidades, sin duda.

– ¿Siente que su asesinato fue algo personal contra usted?

Mire, ahí está el veredicto de las investigaciones que, por cierto, se torcieron después, como conocemos, y se acusó injustamente a mi hermano de tener responsabilidad de ello. Y 10 años después de tenerlo injustamente preso resulta que quedó totalmente exonerado de cualquier responsabilidad. Todo arrancó por una investigación pervertida en 1995, cuando sobornaron con medio millón de dólares al testigo de cargo. ¡La autoridad sobornó a un testigo con un cheque que le dio por medio millón de dólares! ¡¿Qué es eso?! Para no hablar de la famosa “osamenta de El Encanto”. Una cosa horrible de perversión de la justicia. Pues la justicia al final, después de 10 años crueles de encarcelamiento de mi hermano, lo exoneró totalmente de responsabilidad.

– ¿Por qué cree que el presidente Zedillo se ensañó tanto con ustedes?

Qué le parece si la próxima entrevista se la hace usted a él y se lo pregunta. Para que entonces nos enteremos.

– ¿Es algo que usted todavía no entiende?

Trato, pero no le dedico mucho tiempo.

– Es algo que usted, con la exoneración de su hermano, ¿ya pudo dejar atrás y ve hacia adelante?

Mire, si uno tiene la vista puesta para atrás acaba convertido en estatua de sal, ¿no? De lo que se trata es de vislumbrar hacia adelante para ver, en la reflexión, en la batalla de las ideas, caminos, alternativas para tener un México soberano y de justicia, sin lugar a dudas, desde la trinchera que uno ocupa.

– Además de un gran acercamiento durante su sexenio, ¿Córdoba Montoya era un gran aliado de usted?

Fue un colaborador que cumplió con las responsabilidades que se le encargaron con un enorme talento.

– ¿A la fecha sigue siendo su amigo y…?

En ocasiones.

– ¿Daba buenos consejos?

Cumplía bien su responsabilidad.

– La lealtad…

La lealtad no se mide para adelante, sino para atrás. Usted ha de tener amigos que dicen “voy a ser leal contigo toda la vida” ¡No! ¿Cómo has sido leal para atrás, con aquellos que te dieron la mano?

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jlr