Colosio — El Universal

Familiares y amigos de Mario Aburto dicen que tenía pocos amigos, era fan de las caricaturas y trabajó en siete maquiladoras

Texto Laura Sánchez Ley / Corresponsal

TIJUANA, BC.- Un autobús procedente de Los Ángeles, California, llegó a esta ciudad fronteriza la segunda semana de diciembre de 1990. En él viajaba un muchacho de incipiente bigote que aún no cumplía los 20 años.

Mario Aburto, el pasajero que recién llegaba para instalarse en la colonia Buenos Aires Norte, del ejido Chilpancingo, al este de Tijuana, había trabajado durante más de un año con su padre y su hermano en Geron Forniture, una fábrica de muebles estadounidense. Desde allá mandaba, puntualmente, una buena cantidad de dinero para su madre y sus hermanos.

A don Rubén, el papá, le parecía peligroso que sus pequeños hijos José Luis, Elizabeth y Karina estuvieran solos bajo el resguardo de su esposa, María Luisa; por eso tomó una decisión con su hijo mayor, Rafael: Mario se mudaría a Tijuana.

—Mi’jo, estoy muy preocupado, no me gusta que estén allá solos, estuvimos platicando y creemos que tú eres la persona indicada para cuidar a la familia —le dijo su padre una tarde de diciembre, al regresar del trabajo.

En ese entonces le parecía la mejor opción: consideraba a Mario, de 19 años, el más inteligente y responsable de sus hijos; no tenía vicios y sentía especial cariño por su hermana la más pequeña, Karina, con quien le gustaba sentarse horas a ver las caricaturas.

OBRERO INDUSTRIAL

Tres años y tres meses después de su llegada a Tijuana, el 23 de marzo de 1994, Mario Aburto saldría de su casa muy temprano. Tenía un mes trabajando en Audiomatic, como auxiliar de mantenimiento. Checó tarjeta a las 5:54 horas y concluyó su jornada laboral a las 13:59 horas, según consta en el marcador de entrada y salida de empleados de la maquiladora donde prestaba sus servicios.

Ese día, Aburto asistiría a un mitin en Lomas Taurinas del entonces candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio. “Por curiosidad”, dijo él a sus papás. “Por saber qué era un mitin”,  insistió en las llamadas telefónicas que grabaron sus familiares.

A Colosio lo matarían ese mismo día, a las 5:20 de la tarde.

Y luego vino lo que vino: se le procesó judicialmente como el asesino material de Colosio. Y está fichado como el primer magnicida en la historia del país, condenado a 42 años de prisión.

Algunos vecinos de la colonia Buenos Aires aseguran que Mario “no era maldoso”, lo describen como un muchacho flaquito que salía  rumbo a la maquiladora donde trabajaba y regresaba como a las seis de la tarde. Lo veían frecuentemente agarrado de la mano con su hermana pequeña, Karina.

Sus padres cuentan que tenía muy pocos amigos; con los únicos que paseaba era con dos primos: Héctor y Mauricio. “Era un joven correcto, respetuoso y no conflictivo”, dicen sus papás. No tomaba, no fumaba.

Cuando vivía en Estados Unidos, al salir de la mueblería donde trabajaba, su único pasatiempo era ir a estudiar inglés a San Pedro, una zona ubicada al este de Los Ángeles.

UNA NOVIA

De acuerdo con sus padres, sólo tuvo una novia: Beatriz Acosta, originaria de Culiacán, Sinaloa, a quien conoció en una de las maquiladoras donde trabajaba. Dicen que ella soñaba con convertirse en la “Señorita Industria Maquiladora de Tijuana”. Duró aproximadamente dos años con ella, pero la relación terminó porque Mario no quería casarse.

Mario Aburto estudió Soldadura Eléctrica del Acero en Posiciones, en el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial número 6 (Cecati).

A los 11 años, cuentan sus padres, Mario comenzó a trabajar en el campo, en Michoacán. Algunos de sus familiares recuerdan que lejos de levantar la cosecha solía comerse las fresas.

El asesino confeso de Colosio trabajó en al menos siete maquiladoras: Muebles para Niño de Baja S.A. de C.V., como supervisor del departamento de máquinas; Industrias Co-kin S.A. de C.V., como operador general; Video Tec de México S.A. de C.V.; Calimax, como surtidor de abarrotes; Industria Electromecánica de Ensamble S.A. de C.V.; Juguetes ERTL de México S.A.; Juegos California S.A. de C.V. y, por último, en Audiomátic, como auxiliar de mantenimiento.

Algunos compañeros de una de las maquiladoras manifiestan que era un hombre tranquilo, que no le gustaba el pleito, pero que en cuestiones laborales, era una persona “grillera”. “Un día convenció a todos los trabajadores de esa área, para que no entraran a trabajar y de esta manera presionar a la empresa y solicitar más salario, lo cual consiguieron; sin embargo, fue despedido”, cuenta uno de sus ex colegas de trabajo.

Su única diversión era ver por horas caricaturas con su hermana pequeña, Karina, “nada le gustaba más en el mundo que ver los monitos en la tele, con la Karinita se escuchaban las carcajadas por todo el cuartito donde vivíamos”, dice su madre.

LA ÚNICA QUE LO HA VISTO

Luego de 20 años de reclusión, sólo un familiar lo ha visto: su cuñada Alma. Hace unos ochos años lo visitó en Almoloya de Juárez. Se le permitió una visita acompañada de un abogado estadounidense para que corroborara que seguía vivo.

Alma calcula que pesa unos 47 kilos; la piel de la cara la tiene tan pegada a los huesos que parece que no tiene “cachetes”. Camina a pasitos lentos, encorvado, como si le pesara la existencia.

“Pero estaba feliz de verme, muy cariñoso. Me pellizcó y me dijo ‘no creo que estés aquí´. Preguntaba si su mamá todavía hacía la carne en chile que le gustaba, y cuántos sobrinos tiene porque no conoce a ninguno”. Quería saber todo de su adorada Karina, su hermana pequeña que dejó cuando tenía 10 años y ahora está por cumplir 30.

También cuenta que durante la visita un custodio le gritó: “¡Aburto, la cena!”. Mario le dijo que prefería no comer nada. “Nos sirvieron un juguito, mi cuñado me preguntó si no lo tomaría, y se lo tomó de un trago. Me dijo que tenía más de 10 años que no probaba un jugo”.

ABURTO: ASESINO ÚNICO

Para la justicia mexicana, Aburto es un joven con tendencias pasivas compulsivas, agresivas e hipocondriacas. Narcisista, antisocial, líder negativo desde la primaria. Con antecedentes heredofamiliares de adicción al alcohol, agresividad, conductas delictivas y afición a las armas de fuego.

“De acuerdo con sus características biosicosociales, sí tiene la capacidad para ejecutar la conducta criminal que se le imputa, considerándolo el autor material ÚNICO del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato por el Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República”, señaló la PGR en un informe público en el año 2000.

El asesino confeso del ex candidato presidencial del PRI nació en Michoacán, en octubre de 1970. Este año cumplirá la edad que tenía Colosio al momento de ser asesinado. Aburto se encuentra recluido en el Cefereso de Huimanguillo, Tabasco, en espera de su tercer traslado.

Hace unas semanas, sus padres enviaron una carta al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, acusando violaciones e irregularidades en el caso. La institución rechazó la petición de ayuda, argumentando falta de recursos. “Hay otros casos prioritarios”, dijeron.

jlr